Responsabilidad


Antes de nada, me gustaría decir que mi objetivo en esta publicación no es quejarme (aunque mucho de lo que digo pueda sonar a queja) sino constatar una realidad que me preocupa y que creo que puede ser positivo si reflexionamos sobre ella.

Imagina por un momento que trabajas en una oficina y un día tu jefe te pide que te quedes una hora más en el trabajo, pero sin hacer nada, solamente estar en tu puesto. Es una hora extra, si, pero como no vas a trabajar, no te la va a pagar. ¿Qué razón podría haber para pagarte por no hacer nada? Es más, no solo no te va a pagar, sino que te va a cobrar el alquiler del local de oficina y la electricidad que gastes en esa hora, argumentando que como no estás trabajando, estás haciendo un gasto a la empresa y lo tienes que pagar.

¿Qué te parecería? Seguramente te desconcertaría lo absurdo de la situación, y pensarías que aunque no estés haciendo nada, solo esperar, no deja de ser una hora de tu tiempo que no puedes ocupar en otra cosa. Posiblemente preferirías hacer cualquier otra cosa en esa hora, aunque fuera descansar en la comodidad del sofá de tu casa. Y desde luego, tendrías clarísimo que si tu jefe te pide que te quedes una hora, aunque sea sin hacer nada, esa hora hay que pagarla.

Así es como se siente un terapeuta cada vez que le dejas una hora tirado sin avisarle con tiempo para que se reorganice.

Cada vez que no acudes a una cita reservada, estás provocando esto:

  • Que otro paciente que necesitaba esa sesión haya tenido que esperar a otro día, o acudir a otro terapeuta.

  • Que el terapeuta haya perdido un posible paciente que podría haber acudido a esa hora.

  • Generas un gasto, ya que tienes a un profesional cualificado (que ha invertido muchísimo dinero, tiempo y esfuerzo en formarse) reservado durante una hora, y una infraestructura que cuesta dinero e impuestos dispuesta para ti, vayas o no. Por tanto, si no eres tú el que paga ese gasto, es el terapeuta el que se ve obligado a hacerlo.

Desafortunadamente, esto ocurre con cierta frecuencia. Tanta, que muchos terapeutas nos hemos visto obligados a establecer "compensaciones" o "penalizaciones" por no acudir sin avisar en un plazo determinado. La respuesta de los pacientes cuando se les aplica esta "penalización", es de lo más variopinto, pero muy frecuentemente poco comprensiva. Tras años de atender una y otra vez a las mismas cuestiones, he decidido recopilar las más comunes con mis respuestas:

- "Pero... ¿Cómo te voy a pagar si no has hecho nada?" Respuesta: Esto es lo que he hecho: Atender tu llamada o pagar a alguien para que la atienda, darte la cita, reservar esa hora, mandar un mensaje de aviso el día anterior, decir que no había hueco a todos los pacientes que han llamado pidiendo esa hora, tener una consulta acondicionada con todos los gastos que eso supone, perder una hora de mi preciado tiempo esperando... y todo eso supone un gasto que si no lo paga el paciente, lo tiene que pagar el terapeuta. Además, ten en cuenta que un terapeuta no sólo cobra por lo que hace, sino también por lo que sabe hacer, y por el esfuerzo y tiempo que le ha costado saberlo... (esto es aplicable a tantas otras profesiones)

- "Es que mi ausencia está justificada porque..." R.: En el cole, había que presentar justificantes. Pero como ya estamos en el mundo de los mayores, cada uno tiene que hacerse responsable de sus actos.

- "No me parece justo, porque yo no tengo la culpa de que me pasara este imprevisto". R.: El terapeuta tampoco tiene la culpa. ¿Por qué te parece justo que lo pague él? Aquí no se trata de culpas sino de responsabilidades. La culpa busca el castigo, y la responsabilidad busca soluciones. El que tiene el problema, es el que es responsable de aportar la solución. Es verdad que cualquiera puede tener un imprevisto, pero ¿Por qué tiene que pagar el terapeuta los imprevistos de todos sus pacientes? ¿No es más justo y razonable que cada uno pague los suyos?

- "Yo no me merezco esto, porque soy un buen paciente y siempre he cumplido hasta ahora". R.: Por eso no has tenido que pagar ninguna compensación hasta ahora. Volvemos a lo mismo, no es un castigo para niños malos. Solo se trata de que cada uno pague una compensación por los gastos que genera, ya que de otra manera recaen sobre el terapeuta, el cual para sobrevivir tendrá que acabar subiendo el precio de la consulta haciendo que paguen todos por unos pocos.

- "Pues a mi esto no me lo han cobrado en otros sitios". R.: Seguramente también hay muchos servicios que no recibes en otros sitios. De cualquier manera, siempre tienes la opción de ir a otros sitios.

- "Bueno, por una no pasa nada, no? ya la siguiente vez que pase te la pago". R.: Si hiciera eso, sería injusto para la gente responsable que ha pagado la compensación sin dudar ni protestar. También sería injusto para mí por haber perdido esa hora. Por otro lado, se supone que no debe pasar más veces.

En España es muy duro ser trabajador autónomo, pero no sólo por el tema de los impuestos y dificultades fiscales y burocráticas, sino por la falta de responsabilidad y consideración que nos tenemos entre nosotros. Un fisioterapeuta autónomo tiene muchísimos gastos al mes , pero además, la sobrecarga económica que supone la irresponsabilidad de algunos.

El problema no se queda en lo dicho hasta ahora. Aunque me he centrado en el tema económico y el ámbito terapéutico, existe un problema emocional no menos importante, y que además afecta a muchísimas otras profesiones. Escucho historias como estas a diario:

  • El arquitecto que después de varias visitas al lugar y de invertir horas proyectando propuestas al final recibe un indiferente "ya le avisaremos" y descubre meses después que el particular realizó una de sus propuestas pero sin pagarla.

  • La de la tienda ecológica que hornea un pan especial encargado por una clienta que no lo paga por adelantado y luego no va a recogerlo.

  • El diseñador gráfico que trabaja durante horas en varias propuestas para recibir esta respuesta: "no, es que al final lo va a hacer mi sobrino que controla de photoshop".

  • La lista podría ser tan larga...

Y digo problema emocional, porque al final lo que producen este tipo de actitudes es un feísimo gesto de falta de respeto al profesional responsable, haciéndole mucho más duro mantener el esfuerzo y amor por su trabajo, cosas de las que no andamos sobrados en estos tiempos de crisis.

Para salir adelante como comunidad, echémonos unos a otros una mano. Tengamos algo más de respeto por el trabajo y esfuerzo de los demás, no pidamos solo responsabilidad a la clase política (que por supuesto también), sino seamos también responsables y honestos con los que nos rodean. Seamos conscientes de que todo es una cadena, que todos merecemos respeto por nuestro trabajo, y que a todos nos gusta que nos reconozcan y nos recompensen lo que hacemos con pasión y con esfuerzo. Estoy seguro de que una comunidad que funcione de esa manera, es capaz de salir mucho más rápido de cualquier agujero. Una vez más, mi intención al escribir este artículo no era quejarme o insistir sobre "qué malos son algunos", sino animar y concienciar por un espíritu positivo de cooperación y empatía con los demás.


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